A New Year’s Message
Wednesday, 31st December 2025
La llegada de un año nuevo, aunque es una celebración universal, varía en fecha y rituales según las diferentes culturas. En nuestro caso, celebramos la llegada del año nuevo de acuerdo a nuestro calendario gregoriano, es decir, según la manera de contar la historia en años o siglos, a partir del nacimiento de Cristo.
Pero para todos los seres humanos, el comienzo de un nuevo año contiene un profundo significado y mensajes válidos para toda la humanidad. Porque, más allá, de ser un cambio de fecha, esta celebración representa muchos de nuestros anhelos permanentes de cambio, de renovación y de esperanza en tiempos mejores.
Porque el inicio de un año nuevo, en todas las culturas, es una oportunidad para la evaluación, para el inventario, para los buenos propósitos, para cerrar ciclos y para dar la bienvenida a nuevos comienzos en las distintas áreas de la existencia humana. Celebramos el año nuevo con la alegría de poder reescribir nuestra historia personal, familiar y social, dejando lo viejo y lo malo atrás en la espera de mejores historias y de un mundo mejor.
Todo lo cual nos pide momentos de reflexión, de autoexamen, de introspección. Un nuevo año, un nuevo comienzo, nos pide a todos hacer un alto en el camino, para enderezar la andadura, evaluando y agradeciendo lo vivido y aprendido, con miras a atender los desafíos que a todos nos esperan en el nuevo año. Sólo el balance e inventario personal de logros alcanzados y de errores cometidos nos pueden ayudar – mediante el crecimiento humano - a hacer del año que comienza un año verdaderamente “nuevo”.
Es tradición que, para el año nuevo, los seres humanos, llenos de las mejores intenciones, nos hacemos propósitos y nos proponemos cumplir objetivos y metas. Esta costumbre hunde sus raíces en la antigüedad, cuando las personas y comunidades prometían a los dioses cumplir metas a cambio de bendiciones. Hoy, la costumbre permanece, como una forma de comprometerse con uno mismo para alcanzar nuevos objetivos personales, familiares o profesionales.
La llegada del Año Nuevo es, también, una ocasión para reunirse con familiares y amigos. Es un momento para reforzar los lazos afectivos, para compartir alegrías e ilusiones y para mantener vivas las tradiciones. En un mundo cada vez más individualista, de mayor cantidad de gente viviendo aislada y en soledad, esta celebración fomenta lazos y nos conecta desde los valores más nobles que habitan en el corazón del ser humano.
Pero la celebración de un año nuevo nos recuerda y alegra, también, por la oportunidad de volver a empezar, de mejorar, de cambiar, de reemprender nuevos rumbos. Esta experiencia profundamente antropológica nos llena de esperanza, motor de nuestras vidas y de nuestra historia. Porque es la esperanza en días mejores y en un futuro y mundo nuevo y mejor lo que alienta nuestras luchas cotidianas y va llenado de entusiasmo y sentido nuestros días en la tierra.
Estos anhelos y luchas, esta celebración y esta esperanza en tiempos mejores no la vivimos en solitario sino en comunidad. Lo cual significa que no estamos solos en las mismas búsquedas y sueños y que el logro de lo bueno, nuevo y mejor que esperamos ha de ser una conquista colectiva, generosa, mancomunada, comprometida y solidaria: un logro de todos permanentemente.
Además, la celebración del año nuevo es un momento oportuno para la gratitud, para agradecer todo lo bueno y para aprender de lo menos bueno. Y para que siendo capaces de agradecer y de descubrir bondad en todo cuanto somos, tenemos y nos acontece seamos felices.
Nuestra realidad social, nacional y mundial, está llena de desafíos, de mucho por cambiar y mejorar. Pero el cambio de las instituciones y de las estructuras sociales pasa, primero, por el cambio en el corazón de cada ser humano.
Y ya que la celebración del Año Nuevo es un reflejo de los más profundos y mejores anhelos del ser humano y de toda la humanidad, aprovechemos el inicio de este 2026 para transitar mejores caminos que nos conduzcan a la realización de mejores historias personales, familiares y sociales.
Hagamos de la llegada de un nuevo año un año verdaderamente nuevo. ¡FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS!
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